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Nuestros proyectos

en este apocalipsis digital


cada acción, palabra y silencio dejan una huella

Toda ola de contagios deja rastros


Desirée González

Manual del apocalipsis

Un mapa para entender qué voces se legitiman en lo digital.
El broteLa mutaciónSíntomas del virus El diagnósticoSobrevivirCuerpos infectadosLa red del contagioLa autopsia

El brote

Cuando la cultura de la cancelación convierte la interacción en un campo de supervivencia

En la actualidad vivimos una realidad donde las redes sociodigitales cambiaron por completo la forma en que hablamos, nos relacionamos e incluso hasta en cómo se reparte el poder. Plataformas como TikTok, X o YouTube, son más que solo espacios para expresarnos, representan también escenarios donde se deciden cuáles discursos se aceptan y cuáles no. 


En este contexto surge la cultura de la cancelación, una práctica colectiva que no depende de leyes, ni de instituciones, sino de cómo grandes cantidades de personas, impulsadas por lógicas algorítmicas y la viralidad que la exposición permite, pueden organizarse y marcar los límites de “lo permitido".


Cada caso en el que una figura pública hace un comentario o acción considerada ofensiva enfrenta reacciones masivas que cambian su imagen pública y alteran su presencia en la cotidianeidad, demuestra cómo las comunidades digitales construyen y disputan colectivamente lo que puede decirse y lo que no. 


Lo que estás por ver va más allá de simples polémicas; es una muestra de cómo el poder se mueve dentro de las redes, decidiendo qué voces se amplifican y cuáles se apagan entre la multitud digital. 

La mutación

¿De protesta social al control del discurso?

En las redes sociodigitales no solo compartimos mensajes, también decidimos cuáles son válidos y cuáles son rechazados; aquello llamado cultura de la cancelación aparece justamente ahí, en esa dinámica, cuando miles de voces se organizan y marcan los límites de lo que puede o no puede decirse. 


A diferencia de las formas tradicionales de censura, aquí no es el Estado ni una institución quien dicta la regla, sino los propios usuarios. La cancelación se convierte en un mecanismo colectivo de sanción pública, donde las reacciones inmediatas, los algoritmos y la viralidad determinan qué discursos sobreviven y cuáles son castigados. 

Un ejemplo de cómo la cancelación muta de protesta a control del discurso es el caso de Kevin Hart. Imagina a un comediante que, con una rutina de stand up en 2010 y algunos tweets, dejó huellas digitales en mensajes con un tono homofóbico, de pronto, esas huellas resurgen como si fueran cadáveres que salen de sus tumbas digitales y lo rodean. Las redes, convertidas en enjambres de voces, lo señalaron hasta que no tuvo más opción que abandonar el escenario más grande que iba a pisar: ser presentador de los Premios Oscar 2019. 

Este episodio muestra cómo, en cuestión de días, las comunidades digitales pueden transformar el pasado en un arma de cancelación que altera radicalmente el presente. 

Conoce el caso

Síntomas del virus

Amplificando unas voces, silenciando otras

El diagnóstico

¿Qué va a pasar con este apocalipsis?

En los últimos años, los casos de cancelación en México han dejado ver no solo la fuerza de las comunidades digitales, sino también las tensiones que emergen en torno a la legitimidad del discurso y los efectos que producen estas dinámicas en la interacción social. Casos como los de Sofía Niño de Rivera y Paco de Miguel nos recuerdan que, en el ecosistema digital, incluso el humor puede convertirse en zona de contagio; un chiste mal recibido, una rutina viral o un personaje malinterpretado bastan para desatar la persecución.

Más allá de los contenidos que originan la controversia, lo que resulta problemático es cómo estas prácticas colectivas reorganizan las conversaciones, polarizan posturas y establecen nuevas formas de inclusión y exclusión en el espacio público digital. Entonces llega una pregunta: 


¿Cómo se configura la interacción social en redes sociodigitales a través de la cultura de la cancelación como forma de regulación discursiva?


La cuestión central no es únicamente si la cancelación es justa o excesiva, sino qué nos dice sobre el poder distribuido en red y sobre las condiciones que hacen que un discurso sea amplificado, sancionado o silenciado; ahí llega un objetivo central: 


Analizar cómo se configura la interacción social en redes sociodigitales a través del fenómeno de la cancelación como forma de regulación discursiva.

Sobrevivir

¿Por qué importa entender el fenómeno de la cultura de la cancelación?

En las redes sociodigitales, sobrevivir es como moverse en medio de una invasión zombie, cada palabra, cada gesto, puede ser lo que atraiga a la horda. Basta un comentario o una acción para que miles se lancen sobre alguien y lo conviertan en “cancelado”.


La cultura de la cancelación no es un fenómeno lejano ni exclusivo de las celebridades. Todos, en algún momento, hemos sentido el peso de esa mirada colectiva que decide qué está bien y qué no. A veces, parece un acto de justicia exponer y señalar lo que consideramos dañino, pero otras veces funciona como un contagio que se expande, arrasando sin dejar espacio a la reflexión. No hay un “antídoto” único, porque las reglas cambian según la comunidad, el momento y el eco que logren tener los mensajes en la red.


En este apocalipsis digital, sobrevivir no significa callar, sino entender cómo se construyen las reglas del juego. Quién tiene voz, quién pierde legitimidad y cómo se decide quién es perseguido son procesos que revelan el poder distribuido entre miles de usuarios. Un poder que, como la marea o una infección, puede crecer de forma imparable.

Cuerpos infectados

Dos formas distintas de sepultura digital: YosStop y Chumel Torres

En este apocalipsis digital, basta una chispa para que la multitud se encienda y la infección corra de un perfil a otro. No todas las historias son iguales, pero todas muestran el mismo patrón: un comentario, un video o un chiste puede ser el inicio de una estampida de voces que persiguen a quien lo emitió.


Imagina a una creadora de contenido con millones de seguidores, conocida por su humor directo y sin filtros. Un día, decide hablar de un caso delicado: el de una joven víctima de abuso sexual. Sus palabras son percibidas como revictimizantes y ofensivas, la reacción es inmediata, miles de usuarios comienzan a señalarla, a compartir fragmentos del video y a exigir que se le responsabilice. La ola se expande con tal fuerza que lo que comenzó como una persecución simbólica en redes termina llegando a los tribunales y cambia por completo la vida de esta creadora.


Ahora imagina a un comediante popular, famoso por su estilo ácido y comentarios sarcásticos sobre política y sociedad. Para muchos es divertido, pero para otros, sus bromas cruzan la línea y refuerzan prejuicios racistas y clasistas. En un momento clave, iba a participar en un foro oficial, pero las críticas en redes estallan: usuarios recuerdan sus chistes, comparten capturas y exigen que se le retire del evento. La presión de la multitud funciona, y su participación es cancelada.


El primero es el caso de YosStop, donde la cancelación mostró su capacidad de pasar de lo simbólico a lo jurídico. El segundo se trata de Chumel Torres, donde se trató de una sanción simbólica, sin llegar a los tribunales pero sí afectando su imagen pública.


Ambas historias muestran que, en este apocalipsis digital, no todos los ataques de la multitud tienen el mismo desenlace: a veces se quedan en el terreno del prestigio y la reputación, y otras trascienden a consecuencias legales. Lo que sí comparten es la forma en que las comunidades digitales se organizan, viralizan y actúan como jueces de lo que puede o no puede decirse.

La red del contagio

El poder, las redes y la autocomunicación de masas como terreno de la cancelación

En toda epidemia, entender cómo se mueve el virus es clave; en este apocalipsis digital, lo que se propaga no es un cuerpo infectado, sino las palabras, las imágenes y las reacciones que circulan sin control por las redes.

Aquí es donde la mirada de Manuel Castells ayuda a descifrar el mapa del contagio. Según Castells, en la sociedad red el poder se ejerce por controlar la comunicación; la cancelación surge como una forma social de regulación del discurso. 

Diseccionando la cancelación

Cuando el brote digital alcanzó su punto más alto, las redes se llenaron de juicios, acusaciones y defensas virales. Era imposible saber quién dictaba las reglas; ya no eran los medios ni las instituciones, sino la multitud conectada.


La cultura de la cancelación no actúa como un virus cualquiera, se propaga con facilidad y reconfigura el poder. Aquí, las comunidades digitales se convierten en organismos vivos que deciden quién sobrevive en el discurso y quién es devorado por él.


En el caso de YosStop, la infección tomó la forma de una exigencia de justicia. Su tono burlón frente al caso de Ainara encendió la furia digital, y las redes como enjambres, la rodearon hasta que su discurso cambió. Lo que comenzó como una cancelación se transformó en una reprogramación que fue de la burla al arrepentimiento, de la risa al silencio.


Chumel Torres, en cambio, mutó el virus a su favor. Su humor sarcástico y su defensa de la libertad de expresión fueron su escudo. Mientras algunos lo acusaban de racismo y clasismo, otros lo defendían como una víctima de la corrección política. Él no cambió su discurso sino que lo reforzó, y así la cancelación se volvió parte de su identidad pública.


Ambos cuerpos, distintos en origen y reacción, revelan una misma verdad: en la sociedad red, el poder ya no se impone desde arriba. Se disputa, se viraliza, se alimenta del algoritmo y del eco de quienes lo replican. La cancelación es solo el síntoma; la enfermedad es el modo en que decidimos quién tiene voz y quién desaparece del mapa digital.


Esta es la autopsia: un vistazo a cómo el poder circula, muta y se contagia dentro de nuestras pantallas.


A la luz de los resultados, se puede afirmar que la cultura de la cancelación no constituye un fenómeno meramente punitivo, sino una manifestación contemporánea del poder en red. Las comunidades digitales actúan como agentes de regulación discursiva, capaces de amplificar, sancionar o resignificar los mensajes que circulan. Este ejercicio del poder, distribuido y descentralizado, revela que la cancelación no siempre destruye; en ocasiones, transforma.


Mientras que YosStop representa el caso de una figura que reprograma su discurso tras enfrentar una ola de desaprobación, Chumel Torres encarna el modelo del actor que utiliza la controversia como combustible para reforzar su marca personal. En ambos casos, la interacción digital se convierte en el núcleo del fenómeno: es en la relación entre usuarios, audiencias y plataformas donde el poder se ejerce, se disputa y se redefine.

  Así, los procesos de cancelación pueden entenderse como síntomas de una transformación más amplia: la del poder comunicativo en la sociedad red, donde todos los actores —individuales o colectivos— participan activamente en la producción, circulación y control de los discursos.

Bibliografía

  Burgos, E. y Hernández Díaz, G. (21 de septiembre, 2024). La cultura de la cancelación: ¿autoritarismo de las comunidades de usuario? Revista Comunicación. https://revistacomunicacion.com/2021/06/19/la-cultura-de-la-cancelacion-autoritarismo-de-las-comunidades-de-usuario/ 


  Castells, M. (1997). La era de la información: economía, sociedad y cultura. Volumen I. La sociedad red. Alianza editorial. 


  Castells, M. (2009). Comunicación y poder. Alianza editorial.

Forbes Staff. (16 de junio, 2020). Conapred cancela foro sobre racismo por críticas hacia participación de Chumel Torres. Forbes México. https://forbes.com.mx/noticias-conapred-foro-sobre-racismo-controversia-chumel-torres/ 


  López García, T. (15 de julio, 2020). Sobre la cultura de la cancelación. El Salto. Redes sociales | Sobre la cultura de la cancelación - El Salto - Edición General 


  Rangel, F., Pacheco, W., Rojas, S., Cadena, M. y Lindero, S. (20 de enero, 2025). El fin del caso Yosstop: entre la absolución y la revictimización. LaCaderadeEva. https://lacaderadeeva.com/actualidad/que-paso-con-yosstop-en-el-caso-de-pornografia-infantil/12414 

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